lunes, 24 de octubre de 2016

Castillo de arena

Siempre llega el momento en que tenemos un punto de quiebre importante es nuestras vidas y es ahí, en donde tienes las situaciones más duras, que te das cuenta de quienes están contigo para apoyarte, escucharte o intentar comprenderte al menos.

Cuesta reconocer que en medio de una transición importante todo lo que tenías a tu alrededor era un castillo de arena. Que no importa cuántas noches te desvelaste consolando a alguien, que no cuenta si fuiste a un lugar lejano a las 7am un día de semana solo por ayudar a quién quieres, que no interesa si un día te tocó la puerta a las 11pm para desahogarse.

Nada importa, todo quedó en el pasado y jode. Duele ver como no se hace el más mínimo esfuerzo para ponerse en el lugar de la otra persona, gente que tiene tanta empatia como una roca.

El castillo de arena se derrumbó y bajo sus escombros quedaron varias personas que, al igual que el castillo, se desmoronaron con facilidad en el momento más importante. Atrás quedaron todas las promesas hechas en el camino.

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