martes, 1 de diciembre de 2015

Black Sunday

Podía ser un domingo más, de esos en los que te quedas todo el día mirando al techo y perdiendo el conocimiento en tu cama de rato en rato, pero no, tenía que tener una estúpida idea: salir solo y de compras.

Nunca me había hecho problemas de salir solo, me relaja algo de tiempo solo para mi, es más, debo decir que si se trata de comprarme algo, es mejor que esté sin compañía ya que puedo pasar horas y horas caminando con el afán de buscar mi capricho del día. Además de tanto ver noticias sobre el "Black Friday" se me había antojado un momento de frivolidad y compras domingueras.

Me cambié casi como un rayo y salí primero con rumbo a Miraflores. Al llegar, oh! salió el sol (primera mala señal de todo lo que venía) y yo en camisa manga larga y polo con el cuello tan cerrado que por ratos me ahorcaba, pero según yo, me queda muy bien.





Avancé unas cuadras y, carajo, ya estaba sudando, y es que tengo el súper poder de en verano/días soleados sudar como cerdo quemar calorías fácilmente mientras camino. Al no encontrar nada de mi agrado decidí ir hasta el centro cívico, otra estúpida idea parte 2.

Al llegar al centro estaba sudando más que quinceañera en concierto de One Direction, así que fui rápidamente al baño a zambullirme en el caño y luego secarme con papel, el cual obviamente no había (es el baño de un terminal de buses, por qué pensaría que tendrían papel?). Ya me sentía lo suficientemente marginal como para tener que ingeniarme sobre cómo secarme y prefiero conservar los 10 céntimos de dignidad que aún me quedan y ya no mencionar esa parte.

Luego de, nuevamente, no encontrar nada de mi agrado en el centro comercial y casi bajarme de un caderazo una ruma de libros en una tienda, decidí ponerle la cereza al pastel, salir del centro cívico a recorrer las calles aledañas, cómo si todo fuera un hermoso y seguro shopping center!.

Si hay algo que me aburre más que los domingos, es el fútbol, tan comparable y divertido como quedarme viendo el techo durante horas. Nunca lo jugué, ni lo intenté. Jamás me vi corriendo sudoroso como un cachorro que persigue su pelota junto a otros 23 (sí son 23, no?) hombres más. Si no veía fútbol, salvo que sea para sacar algún meme, y mucho menos lo jugué, tampoco tendría por qué saber que ese día jugaban La U, Alianza y otros equipos más que no recuerdo (y tampoco me interesa recordar) en alguna copa, campeonato, mega pichanga interbarrial o como corno se llame el evento de ese domingo.

Yo era Bambi en medio de una jungla de cemento que olía a orines (vamos, todo el centro huele así!) mientras que los leones cazadores vestían camisetas olorosas de fútbol y mucho blin blin, eran los barristas! En ese momento mi cara era exactamente como el meme del chihuahua "Ya valí madres", "Por qué dejan que se reproduzcan?", "Debería caer una bomba en el estadio", "Por favor no me violen, es casi navidad", entre muchos otros.



Mientras veía como algunos del grupo se acercaban corriendo hacía mi, divisé a una monja, a la cual usé a modo de escudo divino (me oculté detrás de ella) y de pronto ,,, ALELUYA! aparecieron varios policías motorizados, en ese momento ya me sentía como en medio de Age Of Ultron (cuando los robots atacan en masa a la gente en la ciudad) solo que quienes me iban a atacar no eran máquinas inteligentes (qué barrista podría ser inteligente?) y el grupo de Avengers Policías distaban bastante de tener el abdomen perfecto de Chris Evans. No me robaron, no me manosearon, salí intacto, no sé si gracias a los poderes celestiales de la monjita escudo protector  (vaya marica para esconderme así!) o a los policías panzones motorizados, pero sobreviví (!?) y de inmediato corrí a la estación del metropolitano con la promesa de nunca más cruzar el bosque prohibido, traducido como "nunca más pongo un pie fuera del centro cívico".

Pero como si yo fuera la reencarnación de Hermes Malasú, el más salado en Pataclaun, mi "Black sunday" (lo de black ya era literal con todo lo malo que pasó) no podía terminar aún, es así como la máquina de recargar tarjetas del metropolitano, en un acto insólito y que nadie pudo explicar, se tragó mi billete y marcó 0 soles en la pantalla lo que derivó en una hora interminable de burocracia y reclamos con el centro de atención al usuario, que por cierto debería llamarse centro de ESTRÉS al usuario ya que estuve controlándome para no ahorcar al personal y no aparecer en las noticias el lunes a las 10pm.

Eran las 5:30, no había almorzado, me dolían los pies, solo quería llegar a casa, comer y dormir. Luego de comer un rato ya iba llegando la parte de tirarme en mi cama y tener mi domingo mirando al techo... hasta que llegó un mensaje de mi mejor (?) amigo. Le respondí, y luego recibí una nota de voz donde él descargaba todo su estrés (como si ya no hubiera tenido bastante yo ese día, ja!) y me hacía ahorrar dinero y años de psicoanalisis en la "clínica de las emociones" dándome una brillante conclusión sobre mi. Por qué no lo contraté antes? Sin duda él en ese momento me conocía hasta mejor que de lo que yo pudiese decir sobre mi, estaba leyendo todos mis pensamientos (ya se va notando el sarcasmo?).

Después de esa nota de voz caí en estado vegetal unos cuantos minutos sobre mi cama y cuando recobré el conocimiento pensé, qué rayos, esto da para un post! Y mientras lo pensaba veía como se iba la luz en todo el distrito y también el agua, ahora sí prometo que ya no pasó nada más.

Si la Swift puede escribir una canción cada vez que le rompen el corazón y el orto por qué yo no podría hacer un post sobre mi tragicómico día negro? Y bueno, aquí estoy, buscando algo de rating (visitas) en mi blog.

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