martes, 10 de marzo de 2015

Ray y Nauhn

Desde un lejano país, en otro continente, con otro idioma y cultura, había llegado a la ciudad de los reyes el príncipe Nauhn. El viaje había tomado horas hasta que finalmente pudo llegar a la ciudad, el príncipe, quien solía estar siempre cansado, esta vez lo estaba más de lo habitual, aunque sin perder su alegría y espontaneidad.

Nauhn tenía 26 años, era alegre, le gustaba hacer muchas bromas, había aprendido a ser practico en la vida y no complicarse con nada ni nadie, y también tenía algo que lo caracterizaba, una sinceridad que podía ser una mezcla entre crueldad y sarcasmo, la cual a veces podía herir.

Con el cambio de ciudad el príncipe había decidido un nuevo comienzo, quería hacer cosas diferentes a las que había hecho en el país que lo vio nacer, quería ser un chico común y corriente, es así como empezó a buscar un trabajo “normal”, y además empezó a estudiar una carrera nueva, así como cualquier otro residente en la ciudad.


El primer día de clases, el príncipe Nauhn lucía elegante como siempre, con una camisa, pantalón y botines de una de las más exclusivas marcas y con acento que muchos considerarían atractivo, pero que ese día, le llamó más la atención a una sola persona, un chico que llegaba tarde, algo atolondrado al salón y que apenas vio a Nauhn quedó prendido de él.

Es así como el joven, llamado Ray, día a día miraba a Nauhn, sin quiera dirigirle el saludo, sin saber cómo iniciar una conversación, Ray no podía dejar de sentirse atraído por él, más aún cuando lo escuchaba hablar en clase y como compartía su conocimiento en los pequeños debates que se formaban.

No fue hasta 1 mes después que Ray y Nauhn comenzaron a hablar a diario, aprovechando además que ahora regresaban juntos por el camino a casa, ya que vivían cerca el uno del otro.

Ray iba conociendo más a Nauhn y cada día le recordaba más a alguien que de una forma  u otra lo marcó, un chico que era algo cansado, dulce y la vez cruel, así como Nauhn. El tiempo pasaba y Ray cada día sentía algo más fuerte por Nauhn.

Si algo o mejor dicho comentario marcó a Ray ese sería el de un chico al que alguna vez quiso mucho, durante la última conversación que tuvieron y donde le pusieron fin a todo Ray tuvo que oír algo que no esperaba. “Tú no me sumas ni me restas, no me afecta”. Si hay algo peor que restar, es el no existir, el no ser nada para quien llegaste a querer mucho. Al escuchar esas palabras Ray bajó de inmediato la mirada, observando el suelo por unos segundos y luego sonriendo, intentando disimular, lo cual no funcionó. “Y ahora intentas disimular sonriendo, sé que lo que dije no te gustó, pero qué se va a hacer, así es la vida. Cada vez que digo algo que no te gusta miras unos segundos al piso y luego sonríes”. Ray quedó helado luego de oír eso, que era verdad, la forma en la que había sido analizado también le chocó, y nunca olvidó ese día, ni esa charla que vale decir, pronto tendría un dejavú.

Parecía ser un día más de clases, si no fuera por lo que ocurriría, esta vez Ray había decidido sentarse junto a Nauhn, y es así como entre conversaciones, Nauhn le revelaría que no tiene un mejor amigo o mejor dicho que casi no tenía amigos, debido al poco tiempo que tenía en la ciudad, más sin embargo dijo no preocuparle eso, ya que era alguien independiente emocionalmente. Al escuchar esas palabras Ray recordó una vez más al chico que quiso mucho y se supone debía olvidar.


Pero si lo anterior no había sido suficiente, lo siguiente si lo sería, mientras regresaban a casa, y en lo que parecía una amena charla entre amigos y bromas, Ray le diría a Nauhn, “Creo que por eso no tienes amigos, por qué no eres más dulce, tierno, amable?” y aunque todo parecía ser en tono de broma, lo siguiente parecía no serlo. “Sí lo soy, créeme, pero solo con algunas personas, una pequeña lista y tu no estás en ella, y tampoco creo que lo estés, y bueno además no creo te importe estar en ella, no?”. Esos segundos mientras Nauhn hablaba eran un golpe para alguien que estaba ilusionado, y más aún si daban en una herida no sanada, Ray recordó a quien no debía recordar, por un segundo sus ojos se querían llenar de lágrimas, pero lo pudo controlar, estuvo a punto de mirar al piso, pero recordó las palabras “Tu siempre miras al suelo cuando digo algo que no te gusta”, y evitó hacerlo, intentó actuar mejor está vez, y no apartó su mirada de los ojos de Nauhn, para así responder con una sonrisa forzada “No, no me importa”, aunque por dentro quería decirle “Sí, sí me importa.” Nauhn cerró la incómoda charla diciendo “Lo ves? Tenía razón.” Aunque Ray intentó cambiar de tema, por dentro estaba muy triste y pensativo, quería preguntarle a Nauhn por qué dijo eso, Ray nuevamente se sentía idiota, al querer a alguien a quien quizás de nuevo no le importaba en lo absoluto él, nuevamente ser un “No me sumas ni me restas”. Esa noche Ray se fue a dormir pensando en Nauhn, será que se anime a hablar con él? Será que podrá cambiar su historia? Quién sabe…

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