martes, 15 de octubre de 2013

Cabricienta

Había una vez una cabrita que soñaba con encontrar el amor de su vida, encontrar a ese príncipe azul que viniera en su carroza y la lleve a su castillo para vivir un mágico romance. Los años pasaron y la cabrita fue creciendo y creciendo, junto a sus otras hermanas cabras, las cuales durante ese tiempo ya habían encontrado a sus príncipes.

La cabrita menor se preguntaba porqué su príncipe no aparecía, se llenaba de rabia y frustración al ver a sus hermanas tirar salvajemente besarse con dulzura con sus novios. Será que nuestra cabrita se convertiría en una solterona? ¡No way!



La cabrita se bañaba con litros de detergente y shampoo, pero aún así olía a desesperación, la paciencia se agotaba ya que todas en el reino habían encontrado a su príncipe azul menos ella. ¿Será fea? ¿Será poca cosa? ¿Estará muy peluda?




La cabrita se ponía sus mejores tacones y recorría otros reinos buscando el amor, salía a discotecas cada fin de semana, se inscribió en el gimnasio más cercano, comenzó a ir al sauna, fue hasta lugares de dudosa reputación buscando el amor. Ya al borde de la locura, chapó y tiró con un montón de sapos en cuantos lugares pudo, pensando que así llegaría el príncipe, pero éste no llegaba.

La desesperación hasta llegó a la red, la cabrita descubrió una red social que estaba repleta de otras cabras como ella. Empezó a regalarse conocer nuevas cabras en esta red, cabras que sólo le generaban ilusiones más falsas que moneda de 6 soles y que la dejaban tirada luego de usarla.

Un día, llegó un muchacho a su vida, alguien de un lugar muy lejano al reino, que no sabía nada sobre que tan puta sufrida era nuestra cabrísima protagonista. Con el tiempo se enamoraron, y todo era felicidad hasta que una tercera y malvada cabrita, llegó a contarle la vida pasada de Cabricienta, el muchacho se sintió decepcionado, y dejó a Cabricienta. El muchacho estaba dolido no porque Cabricienta fuera casi casi la Mónica Adaro del reino, de hecho eso no le importaba, el muchacho no soportó las mentiras y falsedad de Cabricienta.

Cabricienta se llenó de ira y rencor, se puso más verde que Hulk y prometió nunca más enamorarse,por el contrario, ahora se prometió arrasar y tirar con todos los príncipes del reino hasta que sea contagiada de alguna ETS.

Sin darse cuenta, la cabrita cenicienta, se estaba volviendo más y más puta, y es así como nació Puticienta, apelativo dado por su propio entorno.

Puticienta ya había olvidado los días en los que buscaba al amor de su vida, aunque muy en el fondo, una parte de ella se sentía frustrada por no ser amada, pero su mente y su culo estaban bastante ocupados con diferentes sapos como para tener tiempo de tirarse a llorar como lo hacía tiempo atrás.

En el sauna, en el baño de la disco, en la playa, en el ciber, Puticienta tiraba donde quería y con quien podía, solteros, casados, viudos, divorciados y sapos con "estamos viendo", todos caían en sus redes.

Puticienta no respetaba al príncipe ajeno, y disfrutaba negando todo lo que hacía, lavándose las patas para no sentir culpa y poner su mejor cara de inocencia con todo aquel nuevo visitante al reino.

Aunque la mentira no duraba mucho, ya que el reino era más chismoso que un grupo de urracos de Magaly, la voz corría rápido y es así como las nuevas víctimas de Puticienta se enteraban de su pasado y desistían de cualquier intención seria con ella.

Así los años pasaron y Cabricienta se arruinó sola, víctima de su desesperación y falta de amor propio, quedando fofa, acabada y sin amigos. Pobre Cabricienta, víctima de si misma, pero si la ves cerca de tu príncipe azul no sientas pena ni lo dudes, actúa rápido y golpéala con algo contundente!






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