martes, 15 de octubre de 2013

Cabricienta

Había una vez una cabrita que soñaba con encontrar el amor de su vida, encontrar a ese príncipe azul que viniera en su carroza y la lleve a su castillo para vivir un mágico romance. Los años pasaron y la cabrita fue creciendo y creciendo, junto a sus otras hermanas cabras, las cuales durante ese tiempo ya habían encontrado a sus príncipes.

La cabrita menor se preguntaba porqué su príncipe no aparecía, se llenaba de rabia y frustración al ver a sus hermanas tirar salvajemente besarse con dulzura con sus novios. Será que nuestra cabrita se convertiría en una solterona? ¡No way!



La cabrita se bañaba con litros de detergente y shampoo, pero aún así olía a desesperación, la paciencia se agotaba ya que todas en el reino habían encontrado a su príncipe azul menos ella. ¿Será fea? ¿Será poca cosa? ¿Estará muy peluda?

jueves, 10 de enero de 2013

Dignifícate


Dignifícate, crecí escuchando esa palabrita salida de los labios de mi mamá. Mi hermana le pedía un consejo amoroso: “DIGNIFICATE!” Una amiga pedía una opinión sobre su relación marital: DIGNIFICATE!

Dignifícate everywhere, parecía ser la frase de cabecera de mamá, pero ¿qué significa? esta palabra ¿realmente existe?

Me da flojera revolver en un diccionario o buscar en Google, pero mejor pensemos que en un momento de genialidad a mi mamá se le ocurrió inventar esta palabrita. En casa podías escuchar “dignifícate” cada vez que alguien pedía un consejo y estaba usando su dignidad como felpudo.