domingo, 3 de junio de 2012

La Vida Es Mejor Twitteando

Cuando me registré en twitter impulsado por un deseo de chuparle las medias a mis artistas favoritos y sobonearlos con 327475 mensajes como:
Eres el mejor, me encanta como actúas”.

Nunca imaginé el mundo twittero gay que podía existir, sentí como si fuera Alicia cayendo en Wonderland, solo que yo en vez de seguir a un conejo blanco stalkeaba seguía a un cabro, que por cierto, era uno de los pocos amigos gays que tenía en ese momento,y que además, tenía Twitter. No entendía como mi amigo conocía a tantos otros, incluso pensaba que tal vez era un putazo y se había levantado a medio Vale Todo en 1 sólo fin de semana, pero no, una tarde de Noviembre me contó el secreto, todos los cabritos que conocía eran de Twitter, incluso en ese momento, empezaba una relación con otro cabrito al cual conoció en Twitter, cabrito que por cierto tiene la cabeza en tamaño familiar, similar a la de Megamente (No tenía nada que ver lo de la cabeza, pero lo quería decir).



Desde ese momento tuve ganas de conocer ese mundo Twittero gay, pero antes debía cambiar, así que después de algunas semanas y luego de hacer rehabilitación en "Chupa Medias Anónimos", dejé de sobonear a mis artistas favoritos, incluso le di unfollow a varios para así evitar la tentación de volver a escribirles, no recuerdo exactamente que decía, pero las cabritas venían a mi cual ratón siguiendo al flautista de Hamelín, luego ya se me hacía más fácil saber quiénes eran “bebitas” y quienes no, aunque para qué mentir, en Twitter, el 90% son gays, un 5% son curiosos y PARECE (solo parece) que hay un 5% heterosexual. Dejando de lado las estadísticas, follow que viene, followback que va, el mundo twittero gay tenía frases que no conocía, lugares y establecimientos que al parecer son los favoritos de varios (Pinkberry por ejemplo), el mundo twittero gay tenía sus propios códigos y puntos de gileo  encuentros para conversar.

Además, en Cabraland, una vez que empiezas a entrar al círculo, te puedes ganar con divertidísimas broncas vía twitter, desde el amor de una noche reclamándole a su tirador, hasta novios celosos que hacen que sus maridos den unfollow, cierren sus cuentas o se pongan pelear con cualquiera que les haga reply.

Seguiré, cual Dora la exploradora, explorando este mundo, ya que al menos para mí, la vida es mejor (y más divertida) twitteando.

Cierro con una frase:

Dejad que las cabras vengan a mí.

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