sábado, 19 de mayo de 2012

La rubia tarada y bronceada

En todos los salones, sean de colegios, institutos o universidades, se tejen historias de amor a primera vista (en realidad son calenturas, pero amor suena más bonito). Como sea, mi amigo JC no podía dejar de mirar a Claudia, la chica más bronceada y rubia de la clase, siempre fashion y con su séquito de amigas, era algo así como la Mía Colucci del salón (si no entendiste la comparación, hagamos de cuenta que sí y no me interrumpas).

Una tarde, para la envidia de JC, me tocó hacer un trabajo con Claudia y una de sus amigas, en ese momento ella pasó a ser la rubia tarada y bronceada. Ella no paraba de reírse cada vez que alguien se equivocaba al responder una pregunta de la profesora, lo más irónico es que era una calabaza, estaba equivocada en todas las respuestas de nuestro trabajo, aunque Claudia y su amiga estaban convencidas de que ella era más inteligente que Einstein y Jimmy Neutron juntos.

JC, todos los días intentaba hablarle, pero como Claudia era el estereotipo viviente de la calabacita guapa, popular y rubia, no podía dejarse conquistar tan fácilmente, así que un día le hablaba y al otro día hacía de cuenta que JC no existía.

Claudia terminó el ciclo y dejó de ir a clases, aparentemente se cambió de horario, no sé si olió la arrechura desesperada de JC y prefirió alejarse de un posible acosador o simplemente le convenía el cambio.

JC pasó semanas intentando contactar a Claudia incluso con ayuda mía (me encanta ser alcahuete), hablé con su ex profesora para obtener info, pero nada daba resultado. Parecía que la tierra se había tragado a la rubia calentura de JC con todo y sus 2 amigas.

*El título hace referencia a una canción, que no tiene nada que ver, pero me gusta el título: "La rubia tarada, bronceada y aburrida".


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