miércoles, 6 de diciembre de 2017

Catarsis

Continuando con la saga de la catarsis, esta vez quiero dejar de ocultar mis desventuras amorosas bajo seudónimos o cuentos y escribir este post como una forma de liberarme un poco de ciertos sentimientos que no me han hecho bien.

Si llegué a colapsar hace un mes creo que fue por callar y no hablar cuando quería o debía, hoy alguien me dijo "no ocultes nada, sé auténtico" y creo que será mi frase de cabecera de ahora en adelante. Acumulé suficientes sucesos lamentables dentro de mi mismo y no logré liberarme de ese peso a tiempo, aunque yo creía que sí. A veces la mejor manera de superar un acontecimiento negativo es contándolo, compartiendo el peso con alguien más, admitiendo y afrontando lo que te sucedió. Cuando en lugar de contar eso que nos hace mal, lo ocultamos, o peor aún, lo negamos incluso a nosotros mismos, los resultados pueden ser fatales (sí, así de dramático).

Durante años, y sin darme cuenta, estuve negando lo que me pasaba, me ponía mal durante un rato hasta ahogar la pena pensando en alguna frivolidad que me ayude a hacer de cuenta que nada ocurrió, "no hay tal crisis" me susurraba una voz al oído mientras compraba alguna tontería para llenar el vacío. Sí, prefería hacer eso (shopping) antes que contárselo a alguien, porque contarlo es admitir que me sucedió y yo no quería reconocerlo, mi verguenza y orgullo podían más. "Yo vendo alegría, risas y fortaleza, nadie me puede ver mal" era lo que erróneamente solía pensar, aparentemente desde temprana edad, ya que nunca me gustó que alguien me vea mal, por ejemplo, una vez me encerré en el baño de mi colegio para llorar luego de que me pusieran una vacuna a los 7 años.

Hoy quiero empezar a liberar esta mochila, tirar las piedras que cargué en ella durante años y soltar algunos de esos recuerdos que aún tengo grabados y necesito dejar ir porque no me permiten avanzar.

Acompáñame a ver estas tristes historias:


martes, 14 de noviembre de 2017

Envidia

Dicen que lo que sigue de la envidia es el resentimiento y yo no quiero llegar a eso. Siempre traté de mostrar fortaleza, de esbozar una sonrisa cuando por dentro sentía una sensación extraña o ganas de llorar, no sé si lograba disimularlo, pero lo intentaba. Odio que me vean débil, mis emociones las guardo hasta un día colapsar, y lo sé, es un gran defecto. Tengo miedo de mostrar mis miedos, me da miedo incluso admitirlos a mi mismo, y aún más miedo admitirlos frente a los demás, quizás por eso, cuando me veo descubierto, los intento ocultar con alguna excusa tonta. Siento miedo de contarles mis miedos y dudas a las personas que quiero, pienso que se alejarán de mi, que quizás crean que exagero, dramatizo o simplemente estoy loco, lo suficiente como para no querer verme más.


sábado, 27 de agosto de 2016

Cuando nadie te ve

Tefi es alegre, o eso aparenta, siempre está con una sonrisa y hace comentarios frívolos que sacan más de una carcajada a sus amigos. Aparentemente lo tiene todo, todo menos el amor. Tefi se desespera y se llena de envidia viendo a sus demás amigas estar emparejadas. Aunque ella hizo y hace de todo por encontrar al chico de sus sueños, hasta ahora no lo consiguió. La desesperación de Tefi la llevó hasta a considerar a hombres a los que nunca miraría si no fuera por su soledad.


 

miércoles, 13 de abril de 2016

Siento

"Llegará el momento en que necesites compartir tu vida con alguien". Puede ser muy obvia la frase o quizás no para algunos, pero ese momento había llegado. Esa frase que me dijo un amigo hace poco hizo eco en mi cabeza y resuena hasta ahora.



Llega el tiempo en que al final del día te gustaría compartirlo y comentarlo con alguien, quizás a media tarde escaparte para verlo unos cuantos minutos, como una pequeña dosis de medicina a esa enfermedad llamada amor. Querer pasar un fin de semana a su lado sin mayor pretensión que estar juntos, así sea sentados en un parque o abrazados y durmiendo hasta el amanecer.


lunes, 25 de enero de 2016

Vómito Arco Iris

Parecía ser otro rutinario día que llegaba a su fin para Orlando hasta que leyó la palabra "Friday" en alguna publicidad alienada limeña y recordó que efectivamente era Viernes. Orlando olvidó que no había visto la película que tanto esperaba estrenen hace dos semanas y además tampoco había hecho plan alguno para salir durante estos días así que tenía una nueva misión, ir al cine.

De inmediato pensó en con quién podría salir y decidió hablarle a uno de sus amigos por Whatsapp.

-Hey, Raúl vamos al cine mañana a ver Star Wars *inserte emoji de Monito aquí*.
-Ya la vi con mi flaco :(
-AOCS, BAI.

Luego del primer intento fallido Orlando pensó en ir más allá de una simple ida al cine y por qué no? Tener una cita con el crush de toda su vida y que últimamente le hablaba bastante.

-Jelou, como andas?
-Bien, aquí con mi flaco, y tú?





martes, 1 de diciembre de 2015

Black Sunday

Podía ser un domingo más, de esos en los que te quedas todo el día mirando al techo y perdiendo el conocimiento en tu cama de rato en rato, pero no, tenía que tener una estúpida idea: salir solo y de compras.

Nunca me había hecho problemas de salir solo, me relaja algo de tiempo solo para mi, es más, debo decir que si se trata de comprarme algo, es mejor que esté sin compañía ya que puedo pasar horas y horas caminando con el afán de buscar mi capricho del día. Además de tanto ver noticias sobre el "Black Friday" se me había antojado un momento de frivolidad y compras domingueras.



Me cambié casi como un rayo y salí primero con rumbo a Miraflores. Al llegar, oh! salió el sol (primera mala señal de todo lo que venía) y yo en camisa manga larga y polo con el cuello tan cerrado que por ratos me ahorcaba, pero según yo, me queda muy bien.


lunes, 23 de noviembre de 2015

Charlie Charlie

La falta de compromiso mezclada con inmadurez eran lo que mejor resumía a Charlie en palabras. Poseedor de un gran encanto, y una sonrisa que derretía a cualquiera, el joven de apenas 17 años podía tener a (casi) cualquier chico que desee, el problema es que él en realidad nunca sabía exactamente qué quería o necesitaba.

Cuando Charlie terminó la secundaria y fue a la universidad no hizo más que perfeccionar sus dotes de "galán" con cuanto chico podía, eso sí, uno solo a la vez, quizás algo de escrúpulos quedaban dentro de esa cabeza hueca y frío corazón.